ROTURAS FIBRILARES

Abrimos las puertas de nuestra consulta particular para que el doctor Badillos nos ponga al día de las roturas fibrilares. Sí, esa lesión a la que casi nadie da importancia y que en el deporte profesional puede hacer verdaderos estragos. Se trata de una lesión que resulta ser un calvario para muchos jugadores, siendo raro que no se sufra durante una o más veces a lo largo de la temporada. El músculo es una estructura carnosa por cuya contracción se producen los movimientos. Está dividido en una zona central de color rojizo llamado vientre muscular, en cuyo interior están alojadas las fibras musculares y unos extremos de color más blanquecino llamados tendones que se unen a los huesos.

La rotura fibrilar, como su propio nombre indica, es una rotura de mayor o menor grado de las fibras musculares que componen un músculo. La falta o los errores en el calentamiento y en el entrenamiento, el material deportivo inadecuado, el clima, los factores propios de cada persona y por supuesto el esfuerzo son factores a tener en cuenta a la hora de producirse una lesión de éste tipo.

Si la rotura no supera el 5% de las fibras musculares, no existirá una limitación de la movilidad ni tampoco se perderá mucha fuerza, aunque si que habrá dolor alrededor de la zona dañada. Cuando el desgarro es mayor del 5% de las fibras el dolor es más acusado (como una pedrada), sobre todo al intentar contraer el músculo. Si la rotura es muy grave se suele oír un chasquido. Cuando la rotura es total el músculo ya no se puede mover y es necesario operar (nos acordamos de la lesión que tuvo Iraizoz en su primera campaña con nosotros).

Si palpamos la zona afectada, muchas veces se percibe un defecto en el músculo (rotura parcial). En el músculo totalmente roto se ve la lesión en todo el vientre muscular y en la mayoría de los casos suele percibirse un hematoma como consecuencia de la hemorragia interna muscular.

Una rotura fibrilar suele tardar de dos a tres semanas en curarse siempre y cuando la zona afectada no haga sobreesfuerzos. En cuanto a su tratamiento, varía en función de la evolución. Se comienza con inmovilización de la zona dañada, hielo, reposo, antiinflamatorios, todo ello orientado a la reabsorción del hematoma y zonas necrosadas. Es importante no tocar ni masajear la zona, ya que entonces produciríamos un mayor desgarro. Esta fase puede durar alrededor de una semana. Posteriormente seguimos con tratamiento de fisioterapia, láser, ultrasonidos. Si la herida está cicatrizada podemos trabajar la zona con las manos, para seguir con ejercicios de fortalecimiento de la cicatriz y buscar la reincorporación progresiva a la actividad deportiva.

El problema de las lesiones musculares es que si no quedan muy bien curadas pueden volver a aparecer, y se vuelven más complicadas y latosas, por lo que requieren de mucha paciencia con su evolución, y si no que se lo pregunten a Iniesta, que por forzar para jugar la final de la Champions recayó y se quedó sin jugar la Copa Confederaciones, la pretemporada y las primeras jornadas de Liga.

Don Javier Badillos
Jefe Rehabilitación y Fisioterapia
Clínica Nafarroa y Clínica Indautxu